Cuando se especifica un filtro, el primer número que aparece es el corte en micras: 1, 5, 25, 100 µm… Es la finura del filtro, la partícula a partir de la cual retiene. Pero detrás de ese número hay un matiz que decide el resultado: si el corte es nominal o absoluto. Confundirlos —o elegir mal el micraje— es la causa más común de un filtro que se colmata enseguida o que deja pasar lo que no debe.
Qué es el corte en micras
El corte en micras (µm) indica el tamaño de partícula que el medio filtrante retiene. Un cartucho de 25 µm retiene partículas de ese tamaño y mayores, y deja pasar las más pequeñas. La elección del corte se hace según qué partícula quieres separar y qué calidad de filtrado necesitas a la salida —no según “cuanto más fino, mejor”—.
Nominal vs absoluto: la diferencia que importa
Dos filtros pueden poner “10 µm” y comportarse de forma muy distinta:
- Corte nominal: retiene un porcentaje alto de las partículas de ese tamaño (por ejemplo, el 85-90 %), pero deja pasar algunas. Es suficiente para desbastar, prefiltrar o clarificar de forma general. Cuesta menos y aguanta más carga antes de colmatarse.
- Corte absoluto: retiene prácticamente todas las partículas de ese tamaño, con una eficiencia definida y verificable (por ejemplo, 99,98 % a 10 µm). Es lo que exigen el pulido fino, la protección de membranas y la filtración estéril. Cuesta más y se colmata antes que un nominal del mismo micraje.
La regla práctica: nominal para proteger y desbastar; absoluto cuando la calidad de salida es crítica y debe demostrarse.
Qué micraje necesito
Elegir el corte es equilibrar dos riesgos opuestos:
- Demasiado abierto: deja pasar contaminante, con riesgo para el producto o para los equipos aguas abajo.
- Demasiado fino: se colmata muy rápido, multiplica los cambios de medio y dispara el coste de operación.
El corte adecuado es el más abierto que cumple tu objetivo de calidad, no el más fino posible. Y el objetivo lo marca lo que protege el filtro: una boquilla tolera más partícula que una membrana de ósmosis; un baño de proceso, más que un producto envasable.
Combinar etapas: prefiltro + filtro fino
Cuando el agua o el fluido llegan con mucha carga y se necesita un corte fino, lo eficiente no es poner directamente el filtro fino —se colmataría en horas—, sino escalonar: un prefiltro más abierto (una bolsa o un autolimpiable) retiene el grueso y protege un filtro fino aguas abajo, que así dura mucho más. Esta combinación reduce el coste total de medios y alarga los ciclos. El fabricante propone el escalonado según tu carga de sólidos y tu calidad objetivo.
El corte adecuado, en la práctica
El corte en micras no es un número aislado: es nominal o absoluto, se elige por el objetivo de calidad y casi siempre se escalona en etapas. Acertar con él es lo que separa una filtración estable y barata de operar de una que vive colmatándose. Si dudas del corte para tu proceso, dar al fabricante el fluido, la partícula a retener y la calidad objetivo permite que el proveedor verificado recomiende el medio adecuado.